23 marzo, 2007

Situación actual de Florencio Madariaga

Por su importancia y claridad, reproducimos textualmente el último escrito presentado el 23 de marzo de 2007, ante el Tribunal que lleva el caso de Florencio Madariaga en España:


A LA SECCION SEGUNDA DE LO PENAL
DE LA AUDIENCIA NACIONAL


D. ANTONIO MARTINEZ DE LA CASA RODRIGUEZ, Procurador de los Tribunales y de D. FLORENCIO MADARIAGA GRANADOS, representación que tengo acreditada en la presente causa, ante el Juzgado comparece y, como mejor proceda en Derecho, DICE:


Que en la página 3 del escrito que presenta el 22 de diciembre de 2.006, la representación de la Procuraduría Genera de la Embajada de Méjico, viene a sintetizar su petición de extradición en base a las siguientes ordenes de aprehensión:



  1. Orden de Aprehensión de 30 de Noviembre de 2.004, referente a la causa penal 341/2003.

  2. Orden de aprehensión de 27 de febrero de 2.006, en la causa penal 341/2003

  3. Orden de aprehensión de 8 de marzo de 2.006, en la causa penal 58/2006.

A tales efectos, y toda vez que el enjuiciamiento del presente procedimiento, se viene suspendiendo precisamente a los efectos de aclarar las irregularidades que se vienen apreciando en las órdenes de aprehensión giradas por Méjico, venimos a manifestar lo siguiente:


PRIMERO.- No se mantiene la orden de aprehensión en base a la cual se encuentra en prisión mi Representado, vease auto de 21 de febrero de 2.006, y demás documentación obrante relativa a la detención de mi Representado (folios 21 a 60 de la pieza principal de la causa).


De la orden de aprehensión en base a la cual se le detuvo, es la de 6 de noviembre de 2.001, de la que nada se ha vuelto a saber (cuando lo lógico es que la solicitud de extradición se basase en la misma), y es que resulta que esta orden de aprehensión ya no estaba vigente incluso años antes de haber sido detenido mi Representado, de hecho ya había sido cancelada en la causa de amparo 145/2004, que tenemos aportada en la causa), es decir, que a 21 de febrero de 2006, se le detiene a mi Representado en base a una orden de aprehensión cancelada más de 2 años atrás.


Hemos solicitado en numerosas ocasiones en el presente procedimiento la libertad provisional de mi Representado, ya que alegábamos que esa orden de aprehensión no existía al momento de la detención, al tiempo que solicitábamos que aclarase tal circunstancia Méjico.


Ni Méjico ha aclarado jamás esa circunstancia, y mi Representado ha seguido en prisión, a pesar de que jamás hemos vuelto a saber nada de la supuesta orden de aprehensión de 21 de febrero de 2.006, de hecho y como decimos, ni tan siquiera la menciona Méjico en su petición formal de extradición, y es que esta orden de aprehensión hace años que fue dejada sin efecto, en concreto en la causa de amparo 145/2004, que tenemos aportada en la causa), y sin embargo ha sido utilizada, a nuestro juicio temerariamente por conocer que ya no estaba vigente, por Méjico para justificar y mantener la prisión de mi Representado, razón por la cual, en escrito aparte pasamos a solicitar los pertinentes testimonios para interesar en Méjico la depuración de las responsabilidades pertinentes.


SEGUNDO.- Justifica Méjico la petición de extradición por la causa 428/2001, en base a la orden de aprehensión de 30 de noviembre de 2.004, orden que no ha aportado a lo largo del procedimiento, de hecho, tan solo ha aportado como anexo a su petición formal de extradición obrante al folio 191 y siguientes de la causa principal, el Auto, que dice contener la orden.


Y es que una orden de aprehensión, es un documento con fuerza ejecutiva propia e independiente de la resolución que la acuerda, de forma que difícilmente se Podría conceder la extradición en base a una orden que no se aporta al procedimiento.


Es por lo que a los efectos de evitar sucesivas dilaciones en el presente procedimiento, interesamos del Juzgado que requiera a Méjico para que aporte, dentro del inexorable plazo concedido en Providencia de 15 de marzo de 2.007, la orden de aprehensión de 30 de noviembre de 2.004 a la que dice hace mención el auto que aporta con su petición formal de extradición, pero que jamás ha aportado como tal documento, pleno, independiente y ejecutivo.


Debiendo entenderse si no la aporta dentro del plazo concedido al efecto, que renuncia a sus efectos en la presente causa en lo que afecta a la causa penal 428/2001, y sin que quepan más demoras ni consideraciones habida cuenta de las circunstancias habidas en la presente causa.


TERCERO.- Respecto a la causa 341/2001, que soporta sobre la orden de aprehensión de 27 de febrero de 2.006, no hace falta nada más que ver el iter del presente procedimiento para hacerse una idea de las torcidas intenciones con que plantea al respecto la extradición Méjico, a saber:


La orden de aprehensión la plantea nada más tiene conocimiento de que mi Representado ha sido detenido (le detienen el 21 de febrero de 2.006), bien pudo haber librado la orden de aprehensión durante los 5 años que han transcurrido desde la apertura de la causa hasta que fue detenido, y es que sistemáticamente han sido revocadas por los tribunales superiores las sucesivas de indiscriminadas ordenes de aprehensión que se han ido dictando en la causa.


Pero lo que es más grave, Méjico ha ocultado sistemáticamente a la Sala las cancelaciones de las ordenes de aprehensión, de hecho, en la anterior vista de 6 de marzo de 2.007, fuimos nosotros los que tuvimos que aportar la causa de amparo de revisión 332/2006, donde se anulaba la orden de aprehensión en la causa 341/2003 (lo más curioso es que Méjico, manifiesta estar vigente la orden de aprensión de 27 de febrero de 2.006, el 22 de diciembre de 2.007, cuando resulta que esta estaba ya anulada desde el 24 de abril de 2.006, es decir, ha vuelto a faltar a la verdad, y a la lealtad que conforme a la buena fe ha de reinar entre estados en materia de extradición, al mantener nuevamente una orden de aprehensión anulada meses atrás).


Pero lo que es más grave, Méjico vuelve a girar en esta causa 341/2003 una nueva orden de aprehensión, que vuelve a aportar en la causa días antes de la vista que se celebro el 6 de marzo de 2.007, de hecho, se nos dio traslado el mismo día, lo que provoco la suspensión de la vista.


Y nos preguntábamos en voz alta el día de la vista ante la Sala el “porque se aportaba de esa forma tan precipitada y tardía una nueva orden de aprehensión, que había sido dictada meses atrás”.


Cual fue nuestra sorpresa cuando nos ponemos en contacto con el abogado que lleva la causa en Méjico y nos manifiesta que tal orden de aprehensión también había sido cancelada (circunstancia que oculto una vez más a la Sala la Representación procesal de Méjico), es como se nos remitió vía fax la SUSPENSION DEFINITIVA de la orden de aprehensión acaecida en la causa 341/2003, acaecida en el incidente de suspensión 259/2007, en resolución dictada el 23 de febrero de 2.007, y es que no nos explicamos (una vez más), si según la legislación mejicana tienen 24 horas los responsables gubernativos para dar las ordenes oportunas de cancelación de las ordenes de aprehensión, como en la vista de 14 de marzo de 2.007, no se hizo saber esta incidencia, tan trascendental, por la Representación procesal de Méjico a la Sala.


Y en vez de aportar la tan abultada como innecesaria, por reiterada, documentación que aporto a última hora, no aporto esta simple resolución de tres folios, donde deja definitivamente zanjada la cuestión extradicional de la causa 341/2003 (sobran los comentarios).

CUARTO.- Resta por ultimo analizar la orden de aprehensión de 8 de marzo de 2.006, sobre la causa penal 58/2006, sobre supuesto enriquecimiento ilícito de mi Representado, y que Méjico basa según su orden de extradición en que vario el patrimonio declarado por mi Representado desde que accede a su cargo publico hasta que lo deja (sin más), eventualidad esta no tipificada penalmente en España, ya que se puede incrementar el patrimonio de diversas formas, unas licitas y otras ilícitas, pero lo cierto es que el simple incremento no esta penado, entre otras cosas cuando mi Representado tenia negocios propios particulares que justifican tal incremento patrimonial.


La Sala ya ha tenido ocasión de tratar en más de una ocasión la doble incriminación de este tipo delictivo habiendo resulto reiteradamente a favor de la no extradición por carecer de doble incriminación.


Es más, la referida orden de aprehensión quedo en suspenso en juicio de amparo 172/2006, que tenemos aportada en la presente causa con nuestro escrito de 5 de julio de 2.006.



Y, en su virtud,


SUPLICO, tenga por hechas las anteriores manifestaciones, para que surtan los efectos pertinentes en la presente causa, y se requiera a Méjico para que en los términos expuestos en el hecho segundo de este escrito aporte, dentro del inexorable plazo concedido en Providencia de 15 de marzo de 2.007, la orden de aprehensión de 30 de noviembre de 2.004 con el apercibimiento de tenerle por renunciado a sus efectos en la presente causa si no lo hace.


Es justicia que respetuosamente pido en Madrid, a 22 de marzo de 2.007.



OTROSI DIGO: Que mi Representado se encuentra en prisión por razón de esta causa desde el 21 de febrero de 2.006, es decir, lleva más de trece meses en prisión; resulta que desde un principio venimos denunciando las graves irregularidades producidas por Méjico, que personado en la causa, ha hecho caso omiso a nuestras constantes peticiones de ampliación de información que para aclarar las anulaciones de las ordenes de aprehensión veníamos formulando al amparo de lo previsto en el párrafo 4º del articulo 12 de la Ley de Extradición Pasada, desde el 14 de mayo de 2.006, reiterado en escritos como el de 16 de septiembre siguiente.


Méjico no ha hecho nada a pesar de estar personado en la causa, y amparándose en la buena fe que se le presume, ha prolongado injustamente la situación de prisión de mi Representado, y decimos injustamente ya que Méjico ha esperado a la vista publica para aportar documentación, que ha vuelto a resultar sesgada, ya que no aportaba las cancelaciones de las ordenes de extradición, lo que nuevamente ha vuelto a provocar la suspensión de la vista.


En fin, y por contra hemos acreditado sobradamente nuestra buena fe, de hecho hemos acreditado que decíamos la verdad y que efectivamente las ordenes de aprehensión se venían cancelando.


Si a lo anterior añadimos, que mi Representado se encuentra en prisión por auto de 21 de febrero de 2.006, que se basa en la orden de aprehensión de 6 de noviembre de 2.001, que como igualmente hemos acreditado, ni tan siquiera se encontraba vigente al momento de la detención, entendemos se cumplen todos los requisitos necesarios para ponerle en libertad provisional, ya que el articulo 8 de la Ley de Extradición Pasiva establece que solo se adoptará para casos estrictamente necesarios, y el articulo 528 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal establece que la situación de libertad solo durara mientas subsistan los hechos que la motivaron, y es que como hemos acreditado, la orden de aprehensión de 6 de noviembre de 2.001, resulto cancelada en el año 2004, en la causa de amparo de revisión 145/2004, que tenemos debidamente aportada.


Añadir a lo anterior lo ya alegado en anteriores peticiones de libertad provisional, como el hecho de que mi Representado se encontraba cursando doctorado en España en la Universidad Rey Juan Carlos I, que venia cursando en grado de sobresaliente, como así tenemos igualmente acreditado, y la actividad publica y pacifica que ha venido desarrollando en España, y que justifica junto a la actitud que viene manifestando Méjico en la presente causa, nuestra petición de puesta en libertad, previa la adopción de garantías que la sala estime pertinentes.


Y, en su virtud,


SUPLICO A LA SALA, tenga por hechas las anteriores manifestaciones y acuerde la libertad provisional de mi Representado, bien de inmediato, bien subsidiariamente y en todo caso, para el caso de que transcurridos los 20 días acordados el 15 de marzo de 2.007, Méjico no aporte completa la documentación requerida.


Es justicia que respetuosamente pido en Madrid, en lugar y fecha antes indicados.